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Avui publiquem la crónica de la primera etapa de la Mini Transat 2015 en veu d’un dels seus protagonistes. Jesús Jiménez (HH Tarifa 654), skipper de la Base Mini Barcelona, ens relata la seva aventura de 1250 milles entre Douarnenez i Lanzarote. No us ho perdeu!

Estoy en la Mini Transat, pero no tengo la sensación aún de ello. Sí, estamos saliendo uno a uno de Douarnenez, el sol brilla, una gaita y dolçaina suena desde el espigón y una emotiva despedida me acompaña; pero tengo la sensación de que solo es un transporte rápido a Lanzarote, TRL como bromeamos entre los españoles.

La salida está abarrotada, 70 minis, no quiero cagarla, está la TV, hay nervios y necesidad de destacar entre muchos esponsorizados, las posibilidades de un abordaje son altas, como comprobé ya en la Transgascogne 6.50 solo unas semanas atrás. Decido así salir detrás de todos, nos esperan aún 1250 millas náuticas (mN).

Una vez pasado el Raz de Sein, nos dirigimos hacia el O buscando el frente como quien busca la tierra prometida, tenemos ya el anticiclón encima y nos arrastramos apenas a unos nudos. El routage indicaba que tras alcanzarlo el viento viraría al N y fuerte, y que ahí seria el momento de virar rumbo a Finisterre. Parloteo por la radio con Guille [Cañardo – El Peor para el Sol 657] y Aitor [Ocerín – Iparbeltz 858], parece que nos hayamos puesto de acuerdo en ir juntitos, casualidad. Aquí recibo un buen palo, Guillermo me comunica que Nacho [Postigo – Vamos vamos 860] se ha retirado por colisión. No doy crédito, tanto esfuerzo e ilusiones para quedarte a las puertas. Siento mucha compasión por él y Ana, su mujer y fiel equipo de tierra, qué duro es el mini a veces…

El cielo azul va dando paso a una banda nubosa, cada vez más baja y oscura. El viento SSO empieza a subir, pero el frente parece interminable, comienza a llover y el role no parece llegar nunca. Miro el rumbo, ya estamos apuntando al NO, hay un tímido role al O, no es lo prometido pero decido, motivado también por todos los barcos que me rodean, a virar. Venga, ya estamos apuntando al S!! El viento sube y la ola también, intensificados por los constantes chubascos que se suceden, variando entre 20-30 nudos (kt) cada 15-30 minutos. No me veo sacando el código en estas condiciones, pero sé que en cabeza los llevan. Es la primera vez que tengo miedo de romper y abandonar. Quiero llegar a Lanzarote, decido conservar hasta llegar a Finisterre. Veo por el AIS (Sistema de Identificación Automática que da posición, rumbo y velocidad de los barcos cercanos, entre otros datos), que Aitor y Guillermo siguen la misma estrategia.

DSC_0218 copiaEstoy hecho polvo. Llevo 2 días en este dichoso frente, durmiendo dos horas al día, bajo la lluvia y con un frío que pela, no puedo más, así me voy a hacer daño y también al barco. Estoy muy cerca del DST (Dispositivo de Separación de Tráfico) de Finisterre, los cargueros nos adelantan por los dos costados (bendito AIS) y decido tomarlo por el exterior, debido al viento del NO que produce un desvente cuanto mas a tierra. Una vez protegido por esa invisible jaula que es el DST decido irme a dormir de verdad, y por primera vez dentro del barco y con la puerta cerrada, evitando que entre el viento de popa que viene helado. Duermo a tramos de 1 hora en vez de los clásicos 15 minutos. El cansancio, el frío y el DST son la combinación perfecta para saltarse la norma.

Amanece con un rayo de sol, aún hay nubes, pero siento enseguida una subida de moral, me siento descansado, el viento sigue helado y estable entre 18-22 kt. Decido desayunar y sacar el spi. La ola también esta más ordenada y separada, y ya de popa. Empezamos a surfear de una manera constante y controlada. Estreno mi “opción viento real” de NKE (piloto automático), 500€ del ala para desbloquear un software que ya lleva el piloto dentro y que incrementa drásticamente el control con ola de popa.

Sol y spi, es una meteo de ensueño, el ideal de un minista y si las previsiones no fallan debería aguantarnos hasta Lanzarote. La idea es bajar Portugal, empujados por este viento N llamado “el alisio portugués” típicamente de entre 15-30kt de intensidad y manteniéndonos siempre entre el meridiano 10º y el 10°30′, es decir la franja más ventosa entre el anticiclón de las Azores y la baja térmica de la península. Un bordo es hacia el sol y el cielo azul y en cuanto el viento baja, se traslucha y para tierra, hacia la banda nubosa, pero siempre atento de no pasarnos.

De repente me cruzo con Guille, increíble, estamos a vista, hablamos por la radio: que guai es la Mini Transat, qué bueno que hace sol, cómo mola surfear. Cosas así hasta que me dice que de repente no le va el piloto y además no le baja el spi, liado en el estai. Buff, qué marrón, qué rápido puedes pasar de la gloria a la miseria. Arrio mi spi y por primera vez doy gracias a un dios por ello y me dirijo hacia él. No sé cómo ayudarlo, pero algo se nos ocurrirá, mientras hablamos por radio. Está anocheciendo y lo veo a lo lejos, una imagen desoladora, el barco parado y Guille impotente mirando el spi enchochado. Dos averías graves en apenas 15 minutos.

DSC_0240Entre los dos acordamos que lo mejor es que no suba al palo y se dirija a puerto para reparar ambas averías y repartir en 12 horas. Nos despedimos y me invade una profunda sensación de vulnerabilidad por él y por mi, siento su soledad y preocupación, y también lo insignificantes que somos en el océano. La condiciones que hace un rato me eran tan divertidas, ahora me parecían hostiles, la ola grande, el viento fuerte y el mini pequeño.

El nuevo día viene con un sol radiante y calorcito, se nota que estamos bajando, pero no soy capaz de izar el spi, estoy tocado por lo de ayer, no quiero que me pase lo mismo. Es absurdo, pero decido continuar sin spi, pongo el piloto y desayuno. De repente el barco se va de orzada, qué raro. Salgo y compruebo que el piloto se ha vuelto loco ¡No es posible! Cuatro años sin problemas y ahora en la Mini me falla. Me encomiendo a Nacho, experto como pocos en electrónica, y me pongo a investigar el origen del problema. Pongo el barco a la capa, con el foque acuartelado -es asombroso lo quieto que se queda, subiendo y bajando las olas sin balanceo, me tranquiliza pensar que a unas malas así podría dormir.

Corredera bien, veleta bien, compás… To mahara! Localizado: es el compás del piloto, apago la electrónica, me meto en el túnel y lo desconecto del cuadro. Cruzo los dedos, enciendo y pongo el piloto…¡FUNCIONA!

Que subidón!! Doy gracias a Nacho y a otro dios e izo el spi, “éste no baja hasta Lanzarote”, me digo, es la Mini Transaaaaaat!! Banzai!! La sensación es indescriptible, de liberación de cadenas, de sol, de velocidad, de invulnerabilidad, ya no tengo miedo!

Alcanzo a Lonestar, Jan, un buen amigo, parloteamos un rato y reímos. No sé si será por la falta de sueño o por las olas, pero tengo una agradable sensación de ir cuesta abajo, de deslizarme sin esfuerzo por un plano inclinado. Esta sensación me durara varios dias, hasta Lanzarote. El viento tan constante día y noche entre 16-22kt, y la ola de 2-3m por popa, hace del surf una rutina.

12039451_1739782912907178_957651060952921969_nPaso quizás 18-20 horas a la caña, no tengo energía más que para 4 o 6 horas de piloto automático, la placa no carga pues rumbo S esta siempre en sombra y el generador hace un ruido del demonio y no lo soporto más de tres horas al día, producidas por una carga de 0.5L de gasolina por la mañana y otra por la noche. Con esto voy justito, pero suficiente. Timonear no me cansa, disfruto como un enano, pero también disfruto de echarme a dormir y ver como el piloto lo lleva de una forma casi humana, corrigiendo las orzadas y metiendo el mini a surfear.

Es agradable irse a dormir sintiendo el barco volar hacia la meta, despertar con los rugidos del casco en las planeadas y ver que todo sigue igual, mismo viento, misma ola, mismo rumbo.

Las noches además nos coincidieron con super luna, un eclipse y familias de delfines con estelas iluminadas por algas fosforescentes.

Amanece y ya veo el risco de Lanzarote con La Graciosa y Alegranza. El viento está cayendo pero ya me da igual, he llegado a Lanzarote.